La Constituyente como única posibilidad de salida democrática a la situación actual en Chile

Columna de Opinión: «La Constituyente como única posibilidad de salida democrática a la situación actual en Chile».

Por Nicoll Rojas Labra

Durante todo el fin de semana hemos visto el malestar social reflejado en diversos actos emanados de la ciudadanía, ya agotada del abuso social permanente que afecta directamente la cotidianeidad y bienestar de la mayoría de la población. Desde distintos sectores se ha planteado que la solución, es un nuevo pacto social y por su parte, el gobierno ha convocado a una mesa de trabajo a diversos actores politicos para la próxima semana. 

El agotado pacto de gobernabilidad que dio sustento transición en Chile, cuyo objeto fue refundar el Estado mediante la vuelta de los gobiernos civiles, en la lógica de la recuperación de la democracia, sólo logró perpetuar el modelo social estatuido en la Constitución de 1980, modelo social que se basa en la subsidiariedad del Estado, la concentración de riqueza, la desigualdad que excluye a amplios sectores de nuestra sociedad y la desprotección social, entre otros. Al mismo tiempo, fue un pacto fracasado, pues no tuvo una participación democrática, por más que se haya intentado legitimar a través de las reformas del año 89 y que desde hace años muestra sus fisuras, expresadas en los altos niveles de abstención electoral, el desinterés de la población en la política, la desconfianza en las instituciones, entre otros. 

Dicho acuerdo transicional, ha sido el origen de nuestros problemas sociales, pues sólo materializó en la constitución los intereses de un segmento minoritario de la población, los más ricos, generando una inmensa desigualdad y desprotección en materia de educación, seguridad social, salud, medio ambiente, transporte, trabajo, libertad de expresión, distribución de la riqueza e institucionalizando el abuso y la corrupción como parte del quehacer nacional.

Así los administradores del modelo neoliberal, frente a la crisis social que vivimos en estos días rápidamente han planteado la necesidad de un nuevo pacto social, claro con una base social más amplia y representada por los mismos de siempre, lo cual no podrá responder a las necesidades que subyacen en la base de esta movilización social que partió con la evasión de los secundarios en el metro, para pasar rápidamente a la protesta social y que hoy necesariamente debe avanzar hacia la organización y las propuestas de transformación, las cuales ni la represión del  estado emergencia y el toque de queda militar podrán detener.

De manera que, para poder hablar de un pacto social que pueda afrontar la crisis de legitimidad, abuso y corrupción que afronta nuestro país, debemos necesariamente hablar de un mecanismo que incorpore los intereses de todos los sectores de la población y no los de unos pocos, como lo fue en la transición. Debe ser un mecanismo que nos permita proponer nuestra forma de concebir cuál es el rol del Estado y cómo se debe distribuir la riqueza, fruto del trabajo de quiénes las generan. Debe ser un mecanismo que garantice representatividad y no una mera formalidad que nos llame sólo al voto para aprobar o rechazar una nueva Constitución. 

Por tanto, es la Asamblea constituyente la única respuesta democrática a la crisis que se vive en Chile, la forma de hacer política entre unos pocos es rechazada por la ciudadanía y ha sido finalmente el origen de todos los problemas ya enunciados. 

Por tanto, es necesario avanzar hacia la más amplia unida política, que organice el descontento y avance hacia una Asamblea Constituyente que garantice la participación de los trabajadores y pueblos de Chile, a fin de que efectivamente se vean representados los intereses de todos los habitantes de nuestro país, no sólo aquellos que concentran la riqueza y administran el modelo neoliberal.

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